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Terra
La Coctelera

A la gente menuda

Cargados van de futuro,

llenos de gracia inmensa

son las voces del mañana

como viento en la pradera.

Escampando a cuatro vientos

sus risas de serpentina

llenando calles y plazas

de jolgorio y alegría.

Escuelas llenas de letras

maestros sin rebeldía

enseñan cosas curiosas

hoy es siempre todavía.

¡Que nunca os falte de nada!

¡No me llores ahora niña!

que se te borran del rostro

tus ojos verde de oliva.

Pajarillos que salen del nido

por vez primera volando,

lo anuncían las nubes locas

despertando del letargo.

Nunca dejeís de ser

niños en definitiva,

que no os vendan el cuento

que los mayores os envidian.

Mañana será diferente

otro día amanecerá,

alargando vuestros cuerpos

como velas en el mar.

Ciudades seran testigo

de haberos visto nacer,

llorarán cuando en ellas

ya no pisen vuestros pies.

Aprovechad el momento

el pasado ya no existe

el presente esta de luto

al futuro le venciste.

Alma sois de nuestros días

nunca dejeís de jugar,

ojala volviese hoy mismo

la perdida humanidad.

Seres puros de corazón

sangre de nuestra sangre

llevan pantalones cortos

su risa corbata y traje.

Recordad siempre una cosa

lo mejor esta por llegar

amor lo más importante

al diablo lo demás.

Que nunca llegue el olvido

Que nunca llegue el olvido

a tu corazón en sombras

que no dispare cupido

las flechas que le sobran.

Que nunca llegue el olvido

a borrar tu risa preciosa

que se cuela por los rincones

llenando el vacío de rosas.

Que nunca llegue el olvido

a las fiestas populosas

con alegría y buen vino

y esas faldas revoltosas.

Que nunca llegue el olvido

a los solteros buscones

que andan por los caminos

en busca de sus amores.

Que nunca llegue el olvido

a la niñez perdida de calcetín blanco

de meriendas y de juegos

de claveles en los patios.

Que nunca llegue el olvido

para dejarme vacío

jugando solo en la calle

como un perro muerto de frío.

Que nunca llegue el olvido

no lo dejes entrar,

que muerde con mucha rabia,

que no te pueda encontrar.

Que nunca llegue el olvido,

y si llegó, no me acuerdo

mejor olvidar ahora

para volver a querernos.

¡DEJA QUE GRITE TU NOMBRE!

Deja que grite tu nombre

por las calles y las plazas

que se enteren los chiquillos

lo que los mayores callan.

Deja que grite tu nombre

por la noche, a pie de alba

donde se rien los duendes

y hacen burla de las hadas.

Deja que grite tu nombre

haciendo eco en tus entrañas

llenando así los vacíos,

del fondo de mi alma.

Deja que grite tu nombre

limpiando la mañana

que se acerca la noche,

y las puertas estan cerradas.

Deja que grite tu nombre,

como flores en el agua

riberas llenas de juncos

marchitados por la rabia.

Deja que grite tu nombre,

como el viento entre las rocas,

como barco contra arrecife,

por los besos de tu boca.

CONDENADOS AL FRACASO

Desde siempre hemos estado compitiendo, fuímos los primeros en llegar al óvulo. Nos formamos en líquido y, al nacer, pasamos a seco. Nos inculcan valores y tradiciones, que no entendemos y se nos limitan nuestros actos a la mínima y por nuestro bien. Nos enseñan a actuar en sociedad y a creer en cosas increíbles para cualquier mente avispadamente despierta.
Ocho años en la escuela, cuatro de instituto y dependiendo de lo que elíjamos para forjarnos un futuro digno, de tres a cinco años de carrera.
Trabajamos, nos cargamos de responsabilidades, de pagos y deudas, tenemos coche o moto y tenemos hijos. Nos hipotecamos la vida a cambio de intereses abusivos para tener un techo donde vivir dignamente.
Los hijos crecen y se van, el tiempo pasa, el mundo cambia...
Morimos y nos sepultan o queman...nada queda ya, tan solo nuestro genes en nuestros hijos...quizás algo material que sirva de herencia o de peleas, tal vez unas fotos...
Y después...la nada...